TESTIMONIOS

Ana Dolores Patiño - Poetisa
La experiencia del Infinito es el máximo regalo
que he recibido de Dios.
Yo era muy piadosa y todo
quería arreglarlo en la iglesia a las dos de la tarde,
arrodillada, llorando frente al altar, pidiéndole a Dios
que me cambiara mi vida y ese era mi cuento: pedirle a
Dios un cambio en mi vida, pero cuando tuve unas
experiencias de muerte, ahí sí me cuestioné fuertemente
que nos habían dicho un poco de mentiras, que la muerte
era lo más extraordinario, lo más lindo que me podía
pasar. Y empecé a investigar, a buscar libros que hablaran
de esto. Me encontré a Lobsang Rampa, me devoré esos
libros con una credulidad total.
Afortunadamente encontré al Doctor Humberto Vargas Withingham, a Jaime Luís Gutiérrez y conformamos un grupo de amigos en el 78 o 79 y ya encontré quien podía hablarme de muerte y reencarnación y yo sabía que eso era verdad. Y de ahí en adelanté no he parado buscando y queriendo saber más y más.
Transcurrieron muchos años, muchos caminos, muchos maestros,
muchas iniciaciones, pero en la medida que avanzaba el tiempo
encontraba que debía haber mucho más. Y así, por la
metafísica, hasta cuando llego a esta experiencia del Infinito
que es donde veo todo y comparo con lo que había visto y
reconozco que me sirvió muchísimo porque me preparó para
llegar a este momento.
Pero el infinito es la máxima
experiencia que uno puede tener porque no es una cosa 100%
espiritual sino que es humana y espiritual y nosotros somos
humanos y espirituales y me propongo ser como una promotora
para que muchas personas y especialmente mis colegas los
maestros lleguen al Infinito.
Se los recomiendo con el alma, con todo el respeto que me merecen mis amigos, mi familia, porque sé que a partir de Infinito uno da un cambio 200% positivo en su vida.
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